viernes, 29 de abril de 2011

Dios


Dios terminó de destruir el mundo. Johnny Cash, que siempre estaba sentado a su siniestra, le preguntó por qué lo había hecho.
    - Los humanos gobernaban la creación y son los seres más imperfectos que hay –respondió Dios-. Lo arruinaron todo.
    - Tú deberías morir, en todo caso –dijo Cash-. Tú eres culpable de todo por crear seres tan imperfectos.
- ¿Estás loco, Johnny? ¿Y si yo no existo, a quién le echarían ellos la culpa de sus fracasos?
- A nadie si es que ya no existen.
Dios empezó a crear el mundo otra vez.

jueves, 28 de abril de 2011

Abuelito, dime tú


El velorio llevaba una hora y era  la quinta vez que Paquito se paseaba a ver dentro del ataúd de su abuelo. La mayoría de familiares estaban conmovidos por la reacción del muchacho, que había vivido con su abuelo durante los dos últimos años. La tía Leonora, hija mayor del difunto y hermana de la mamá de Paquito, no entendía nada y decía que era una exageración del chico. Según ella, éste nunca quiso a su abuelo y sólo hacía eso para impresionar al resto de la gente y, seguro, por órdenes de su padre. El tío Anselmo, hermano menor de su madre y padrino de Paquito, defendía a su ahijado diciendo que tenía un gran corazón y que no era un mal chico como todos decían. Los papás de Paquito desconocían el lazo tan fuerte que unía al chico con su abuelo. Sólo los habían visto una vez conversar juntos. Fue dos semanas atrás, cuando Paquito necesitaba un terno para ir a un quinceañero y el anciano, aún sano, le prestó el suyo. Fueron muchos los que lloraron en el momento en el que cerraban el ataúd. La mamá de Paquito y la tía Leonora veían partir a su padre. El tío Anselmo lloraba para que no le digan conchudo al momento de recibir la herencia. Paquito lloraba porque era la última vez que veía el iPod de 160 GB que había guardado en el bolsillo del saco dos semanas atrás, antes de entrar al quinceañero.

(Basado en un chiste de Oscar Gallo)

miércoles, 27 de abril de 2011

El Típico Chillido de las Adolescentes por los Cantantes


Con las bolas del stripper en la cara, la señora Vargas pensó en que ese muchacho tendría la edad de su hijo mayor. Una delgada tanga negra de licra los separaba. Ella pensó en todos los pañales que había cambiado en sus años de casada. El muchacho, con un antifaz cubriéndole los ojos, bailaba de modo sugerente. Ella recordó la primera vez que bailó con su esposo en una fiesta en la universidad. La señora Vargas se odió en ese momento. Se odió por la situación en la que se encontraba. Se odió por haber disfrutado por un instante del baile. Se odió por haber gritado como loca al ver al chico quitarse la ropa. Su ira la hizo empujar fuertemente al stripper. El muchacho cayó sobre una vieja eufórica que tenía un nieto de su edad.

martes, 26 de abril de 2011

Under Pressure


Había sido un día agitado para los agentes Pedro Méndez y David Bohórquez. Un operativo antidrogas que terminó en balacera y con cuatro microcomercializadores encerrados. Una persecución por la Vía Expresa para agarrar a dos marcas que se terminaron estrellando contra la columna de un puente. Un desalojo contra ambulantes que se pusieron violentos. Al final de la tarde, parados en a Costa Verde, los dos agentes se dieron un beso de dos minutos y regresaron a sus casas con la ilusión de verse de nuevo al día siguiente.

lunes, 25 de abril de 2011

Gólgota


El teléfono sonó a las 03:48 a.m. hora Perú. A él le costó reconocer su voz. No porque no lo haya hecho a la primera, sino porque era casi imposible que sea ella. No desde tan lejos. No después de tanto tiempo. Pensó tantas cosas pero dijo tanta estupidez que no se dio cuenta cuando la llamada se cortó. Una lanza atravesó su costado. Llovió el resto de la madrugada. Él pudo ver el amanecer aquel viernes santo. Se preguntó si ella había llamado a esa hora para poder oír su voz mientras amanecía o si había sido pura coincidencia.

miércoles, 20 de abril de 2011

Mauricio el Surfer

Mauricio entró al agua con el resto de sus compañeros. Sentados en sus tablas, dieron gracias por un nuevo y hermoso día en Lobitos. El  océano parecía una sopa, ninguna ola se asomaba. Al rato, Jesúcristo apareció y el mar creció como nunca se había visto por ahí. Cristo seguía a Mauricio de cerca. No necesitaba tabla porque caminaba sobre el mar. La lengua de Mauricio saboreó el agua y le supo al mejor vino que había probado en su vida. Un pez saltó a su lado, un segundo más tarde millones de peces saltaban. Los peces  salieron disparados por el tubo que corrió Mauricio. Al finalizar la tarde, Cristo abrió los mares y desapareció en el horizonte. Mauricio salió a recuperarse a la orilla, estaba exhausto pero feliz. Recordó las largas horas de reflexión acompaádas de lágrimas, los círculos de lectura de la Biblia y las canciones que aprendió y que cantó tantas veces en el coro. Volvió a sentir como Cristo entraba en él y lo transformaba en alguien completamente nuevo. Acostado en la arena, miró al cielo y el sol lo cegó. Habían pasado sólo nueve horas desde que Mauricio había salido del centro cristiano de rehabilitación “Jesús es el Camino” y ya tenía 5 onzas de heroína en las venas.  

(Coescrito con Rosario Seminario)

martes, 19 de abril de 2011

Duelo

Nadie le hizo caso cuando dijo que quería ir al pueblo. Nadie le alquiló un caballo. Después de hora y media de caminata, atravesó el corroído cartel de madera con el nombre del pueblo y el número de habitantes. Ninguno de estos dos datos importaba ya. La única calle de tierra estaba vacía. Se recordaba de niño con sus amigos pidiendo dinero a los borrachos que salía de la cantina. Casi podía ver al señor Donaldson barriendo los cabellos del último cliente de la barbería. Sentía cientos de miradas desde las casas y los negocios. Miradas que antes había percibido pero que ahora parecían amenazantes. Peremaneció largo rato de pie frente al pórtico verde donde besó a Clementine la primera y la última vez. Clementine, como la de la canción. Parado frente a ese pórtico, muerto de miedo, decidió entrar. ¡Sorpresa! Sus viejos, Clementine y varios amigos de la infancia tenían preparado para él una fiesta de bienvenida. En ese momento, John Erie Ford dejó de lado todos los malos recuerdos de la guerra contra los yanquis y por primera vez en más de ciento cincuenta años pensó que, cuando todos son iguales que tú, no es tan malo ser un fantasma.

lunes, 18 de abril de 2011

Padre e Igor

Un día después del incidente, Igor empezó a comerse a su padre. Arrancaba nuevos trozos de los muslos con su navaja suiza y los masticaba lentamente. No los cocinaba, sólo los descongelaba el fuego. En ningún momento sintió náuseas. Sólo pensaba en todos los momentos que había pasado con su padre y en lo que aprendió de él en tantas visitas al bosque. Igor llegó a su casa sin daños de ningún tipo. Todo el mundo se alegró de verlo y cuando le preguntaban por su padre, les contaba cómo había muerto de manera terrible atacado por lobos. Eso fue cinco días después del incidente en el que, en medio del bosque, Igor clavó su navaja suiza en la yugular de su padre para después comérselo con gusto.

viernes, 15 de abril de 2011

Abril Caliente

Él sabía que ella sabía que estaba en la ciudad. La sorpresa se había arruinado la noche anterior. Miguel de mierda, pensó él, la cagaste al contarle. La esperó sentado en una banca de la universidad. Se había sentado decenas de veces en esa misma banca. Espero una hora. Al ver al resto de coristas salir del ensayo, se dio cuenta que todo era real. Su viaje, ella, lo que sucedería. Sentía ansiedad de ver que pasaría, de saber qué paso sería el correcto. Besarla de frente. Esperar a que ella se sorprenda. La cagada si no se sorprendía. La llamó. Ella lo vio y fingió sorpresa. Se abrazaron. Se extrañaban mucho sin darse cuenta que habían pasado más tiempo separados que juntos. Se sentaron en la banca donde él se había sentado decenas de veces. En medio de la conversación él la besó. Tiempo después ella dijo que le había gustado ese primer beso. Little less conversation and little more action please.

jueves, 14 de abril de 2011

Fina Estampita

Dios quería ir a la Tierra para poder ver a sus creaciones de cerca. Tenía todo listo menos su forma humana. Pensó que si los hombres veían su aspecto real, se volverían locos. No podía tener apariencia oriental, porque no quería darle la razón de nada a Buda. El tipo judío fue descartado de plano, era lo que se esperarían los judíos y todos los cristianos. Ni hablar de parecerse a Jesús, no tanto por el hecho de que todos dicen que es su hijo, sino porque el pelo largo y la barba le parecían muy poco higiénicos para el calor que hace en estos tiempos de calentamiento global. Además, estaba en desacuerdo de la imagen idealista que usaban de Jesucristo en las imágenes y en las películas. Por eso también descartó ser atractivo. Pensaba que los modelos de las revistas y las pantallas eran reales pero jamás representarían a un pequeño porcentaje de las persona. No entendía por qué las personas buscaban ser como ellos. Dios decidió quedarse donde estaba.

miércoles, 13 de abril de 2011

Una Vez Soñé acerca del Fin del Mundo

La mayoría de la gente hacía cola para confesarse. Nadie dijo nada pero todos sabían que el mundo se acabaría en cualquier instante. Desde que lo supieron las iglesias estaban abarrotadas. A Filiberto y a toda la gente a su alrededor no le quedó otro remedio más que confesar los pecados al del costado. En la capilla se escuchaba un murmullo general, ininteligible, algunos llantos y uno que otro grito. A pesar de las barbaridades que escuchó de su compañero de confesión, Filiberto sentía que era su deber perdonarlo y creyó que no hacía falta confesarle nada. Salió de la capilla en dirección a su casa. Todos lo saludaban con alegría y él contestaba con el mismo ánimo. No entendía por qué todos estaban tan felices de que todo se acabe, pero el compartía ese sentimiento. Al llegar a la puerta de su casa se acabó el mundo. No hubo una explosión, un rayo de luz en el cielo ni un sonido agudo, se acabó y ya. Filiberto no sentía nada, decir que se veía blanco o negro, es sentir algo. No había ruidos, olores, sabores ni sensaciones en el tacto. No había recuerdos ni ideas de ningún tipo, tampoco la sensación de que una eternidad así iba a ser aburridísima.

martes, 12 de abril de 2011

Lesión de Gravedad

Daniel empezó a flotar por los cielos luego de saltar del trampolín a la piscina de la casa de su tía Mariela. Mientras subía, se preguntaba cómo hacía toda esa gente para vivir en los cerros y cuánto se habrían demorado en construir el Estadio Nacional. Pensó en que los pájaros deben vivir bien cansados si aletean todo el día y que la ciudad era tan gris como se ve en tierra firme. Pensó en que si mantenía esa altura, podía ir hasta el edificio donde vivía y ver a la vecina de arriba calata. Pensó en bajar la pelota que se quedó hace dos años en el techo de la casa de la bruja del frente. Pensó en su amiga Ana María al ver su casa a lo lejos y pensó que ni así se atrevería a ir a buscarla. Pensó en lo idiota que era por no hacerlo y que después de cinco años de conocerla nunca fue capaz de decirle que le gustaba. Esa mañana, lo único que no pensó Daniel es cómo había hecho para flotar por los cielos de Lima, desafiando la ley de la gravedad que Sir Isaac Newton formuló en el año 1687.

lunes, 11 de abril de 2011

Block B. – 19:47 horas

José Daniel gritó “Goethe” sentado en la sala de su casa con el terno aún puesto y un vaso de Sprite en la mano derecha. Doña Chichi soltó un sonoro “Bestia, Crepúsculo. Di Crepúsculo”, mientras le rompía la boca a su bebé de un cucharazo lleno de sopa. Alfredo devoraba el borrador rosado de su lápiz mientras susurraba sin parar “El Exorcista, El Exorcista, El Exorcista”. Don Pedro dejó de agarrar a correazos a su mujer y volteó gritando “¡Fausto, animal de mierda!”. En los televisores de todo el Block B, el concursante se seguía rompiendo la cabeza tratando de adivinar cómo se llamaba el drama alemán en el que un tipo pretende engañar al diablo.

viernes, 8 de abril de 2011

Domingo en el Galgódromo

¡Y arrancó la carrera! Princesita lidera, dejando atrás al resto de competidores. La siguen de cerca Ladra Ladrón, campeón en otras competencias y Goujom, perro de un viejo conocido. Un extraño arranque el de Whisky y Arroz con Mango que se lamen las gónadas entre ellos y no se fijan en la carrera. ¡Qué sucede! ¡Arroz con Mango le mordió los testículos a Whisky y entró en carrera! Sus dueños aplauden de felicidad desde la tribuna. Muy adolorido, Whisky se recupera entre los demás competidores. La princesita ve adelantarse a los otros y se desespera, pierde concentración y pierde en la carrera. ¡Un momento, los perros hacen una ronda y se atacan entre sí, las mordidas no hacen mucho daño pero distraen a los competidores de la meta. Princesita y Goujom se dan cuenta del error, miran a los demás destrozarse y aprovechan su ventaja. Los otros tres, cojeando, reinician la marcha. Los cinco canes llegan empatados. Los dueños se pelean por quién debe ser el declarado vencedor y cobrar el dinero. Algunos son dueños de dos perros pero no por eso están menos preocupados. En medio de la disputa, el público enardecido destruye el lugar. Y el conejo eléctrico que perseguían los perros sigue dando vueltas.

jueves, 7 de abril de 2011

Nuevo Año Feliz

Valentín y Bárbara observaron esa noche los fuegos artificiales. Ambos recordaron todo el tiempo que habían pasado juntos y sonrieron. Tenían los ojos fijos en las luces que rompían con la oscuridad del cielo. La expresión de ella era de una sorpresa constante al ver un espectáculo nuevo en su vida. Él tenía un poco de frío pero eso no le importaba mucho. Esa noche, Valentín y Bárbara pensaron que había sido un buen año para los dos pero que era triste tener que pasar el año nuevo en dos ciudades distintas del Perú para poder mejorar económicamente y tal vez casarse algún día.

miércoles, 6 de abril de 2011

Deje de Sufrir

Ante la atenta mirada de los feligreses, el pastor se elevó por los cielos. La fe de todos ahí se convirtió en una certeza. Ya nadie dudaba de él y estaban seguros de que se salvarían. Ése era el milagro que tanto habían anunciado. El pánico por ver a alguien elevarse se convirtió en calma y alegría. Todos volvieron en paz a sus hogares. El pastor se llevó al cielo más de setecientos mil soles, la escolaridad de todos los feligreses.

martes, 5 de abril de 2011

Solo

Griselda cantó el solo sin equivocarse una sola vez. Casi llora de la emoción. Atrás quedaron los gritos de su maestro de música. Atrás quedaron las burlas de sus compañeros del coro. Atrás quedaron los nervios de pensar que su novio vería el concierto desde la primera fila. Esa noche, sola en su cuarto, Griselda deseó cantar igual de bien en la presentación del día siguiente ante cuarenta mil personas.

lunes, 4 de abril de 2011

En Plena Sabana

El impala madre y su cría no estaban muy lejos. Oculto tras una loma en plena sabana, Liam los observaba por el visor. No los podía perder de vista. No si había llegado desde tan lejos sólo para eso. Ninguno, ni la madre ni la cría sintieron cómo Liam ejecutó pulcramente su labor. Tres meses después, en la sala de su casa en Edimburgo, Liam observaba con orgullo el ejemplar de la revista donde aparecían el impala y su cría en todo su esplendor. Era la primera vez que una foto suya aparecía en una publicación de nivel mundial. Un metro arriba, en la pared, las cabezas disecadas de la impala y de su cría parecían observarse a sí mismas impresas en la revista.

viernes, 1 de abril de 2011

Viernes de Cuaresma

Nadie en el lugar tenía idea de cómo preparar ese plato. Manuel explicó qué era lo que llevaba y cómo más o menos debía prepararse. Los encargados de la cocina se quedaban extrañados con lo que oían, nunca habían preparado nada igual. Era imposible negárselo. Una hora después, mientras subía a la plataforma, Manuel aún sentía en el paladar el sabor de la peor malarrabia que había probado en sus veintisiete años de vida. Pensó que en penal de Río Seco en Piura no hubiese tenido que luchar tanto para que le sirvan ese plato y que en el Perú nunca hubiese tenido que pedirlo como última voluntad al no existir allá la pena de muerte.